lunes, 29 de agosto de 2016

GONZALO FERNANDEZ DE LA MORA. UN ESPAÑOL IMPRESCINDIBLE (I)



Hace mucho tiempo que tenía esperando su turno las memorias de D. Gonzalo Fernández de la Mora, publicadas bajo el título RIO ARRIBA. Unas veces una nueva adquisición requería más urgencia, otras, el olvido tras algún volumen ya de por sí escondido han retardado la lectura de esta obra que hoy aconsejo como imprescindible y que ha supuesto un verdadero deleite para conocer la vida y pensamiento de uno de los intelectuales más importantes de la España del siglo XX. Su faceta política fue muestra de su integridad moral y sólo el hecho de ser el fundador de RAZON ESPAÑOLA, la revista de pensamiento más importante de la España postfranquista, sería suficiente motivo para que Gonzalo Fernández de la Mora ocupe un destacado lugar en el panteón de hombres ilustres de una Patria a la que sirvió y de la que nunca se aprovechó.

Ni  será lugar éste para el relato biográfico que puede seguirse en la obra referida arriba o en muchos otros medios ya publicados; será espacio para distintas y valiosas reflexiones de un hombre, sus inquietudes, su lúcida visión de España y su superioridad ética en los momentos que empiezan a marcar la decadenc ia de España y de la civilización occidental.

He aquí la primera entrega de varias que seguro no dejarán indiferente a nadie.

(Sobre la Iglesia y la Patria)

“Las blancas túnicas y los cirios temblorosos. Las losas húmedas cimentadas sobre castigados huesos. Ya apenas hay monjes, y los supervivientes rehúyen el hábito tradicional. Aquella pulquérrima liturgia llegó a través de los siglos, hasta mediados del vigésimo, y la vi extinguirse con la gran crisis posconciliar que diezmó el clero. En sólo un lustro, el rito secular se convirtió en arqueológico”

“Impregnado del clima épico de la reciente victoria, me parecía imposible que España hubiera sido vencida alguna vez. No pude imaginar que asistiría a la inversión de aquel triunfo”

“Cipriano Cavero, un sacerdote inteligente, sensible y generoso, que pocos años después, se iría a misionar indios en Centroamérica. No volví a verle hasta que, hacia 1972, pasó unos días por España para enterrar a su madre. Nuestro fugaz encuentro….me dio una visión directa de la trágica crisis espiritual en que se despeñó una parte considerable, si no mayoritaria de la Compañía”

“…Eso se lo debo a los ignacianos que regresaban del amargo exilio, que compartían con más de media España el entusiasmo de una Cruzada, y que no tenían complejo alguno de inferioridad ante el ateísmo y la permisividad. Además, poseían la inmensa fuerza de creer firmemente en lo que enseñaban. No podría decir lo mismo de otras hornadas posteriores que he conocido más de lejos, desustanciadas en el vano intento de consonar lo inconciliable”

“Y la paz abierta, sobre todo para los hermanos equivocados, aunque a muchos no se les empezaría a caer la obstinada venda de los ojos hasta el autodesplome del marxismo, medio siglo después. Una paz sin odios para la regeneración en la unidad, la libertad y la grandeza….Amaba a España en sus glorias y a pesar de sus caídas…..No me habían ocultado las miserias del Guadalete  a los afrancesados; pero, quizás por pudor a lo más próximo, habían pasado de puntillas sobre una centuria larga, desde el rey felón hasta las checas…..No reprocho, sino que agradezco a mis educadores haber vivido el torso de la existencia, como tantos de mi tiempo, en un patriotismo idealizado, porque ese sentimiento ha sido un poderoso motor de acción y de esperanza. Dura mutilación la de quienes se crían huérfanos de historia y de destino”

“No era el Estado quien se apoyaba en la Iglesia, sino ciertos eclesiásticos de radical intransigencia los que presionaban a la autoridad civil para que actuara de brazo secular en la ejecución de unas consignas morales tan obstinadas como estrechas. Cuando esto escribo, un sacerdote enseña a sus alumnos del colegio jesuita de Chamartín que la era de Franco fue mala porque el Generalísimo mandaba censurar ciertas escenas de algunos espectáculos. Así reescriben nuestra pequeña historia los irresponsables o los cínicos. Y me pregunto si, tácitamente, aprueban el insoportable diluvio porno gráfico actual”





(De su estancia en Alemania)

“Los vencedores aplicaron a los alemanes un duro tratamiento  psicológico.No les bastó derrotarlos y dividirlos; se empeñaron en que se sintieran culpables, no sólo de la muerte de judíos, crimen del que era responsable una minoría fanática, sino de haber sido nacionalsocialistas –lo que afectaba a una mayoría inmensa- y, sobre todo, de haber guerreado. Esto último excluiría de la condena únicamente a los prófugos.  El complejo colectivo de culpabilidad era obligatorio; los medios de comunicación lo predicaban como un estribillo….En el fondo incluso los católicos monárquicos y antinazis estaban orgullosos de haber llegado, solos frente al mundo, hasta las inmediaciones de San Petersburgo, el Cáucaso y Alejandría….y así fue cómo, entre escombros y lavados de cerebro, los alemanes supervivientes de la catástrofe levantaron la estructura social, económica y política más sólida de la remanente Europa libre, es decir, de la no entregada a la URSS en Yalta”

“Tardé en comprender que el respeto a la jerarquía era la secreta arma social de los germanos. Son la contrafigura del más o menos envidioso igualitarismo hispánico”

“Salí de Alemania con un absoluto e invencible desprecio  hacia los marxistas confesos que parasitaban las imprentas occidentales y que se tornarían liberales al día siguiente de la caída del muro de Berlín. La actual administración socialista está rociada de tales gentes que, por su currículum, carecen de presentabilidad intelectual y moral. Quien en el mundo libre haya predicado el marxismo no tiene más salida digna que retirarse a la silente, humilde y vitalicia atrición. Lo otro es cinismo puro y duro….Ya vivimos nuestros siglos de oro regidos por germanos, los Habsburgo. Luego, bajo el signo francés, la decadencia”

(Varios)

“La esquizofrenia negativa de los actuales configuradores de la opinión pública hace que España viva de espaldas a sí misma, y ha conseguido que no se lea, no ya a los clásicos o a modernos como Azorín, sino a inteligencias tan próximas y aleccionadoras como Ortega y Marañón”

“Desde ATENEO se trató de reconstruir la unidad en torno al ideario, reactualizado de Acción Española; pero, desasistidos por los principales centros de poder cultural, público y privado, perdimos una batalla del pensamiento y se inició el camino que, a través de un lento desmantelamiento intelectual del Estado, desembocaría en su destrucción a la muerte de Franco. Muchos de los que entonces se enmascaraban de católicos o de falangistas mostrarían, al fin y al cabo, su verdadera faz, ya demoliberal, ya socialista, ya comunista y, por cierto, agnóstica….los actuales lodos vienen, pues, de una polvorienta lejanía. La historia no la determina el epigastrio, como creía Marx, sino el seso….Era la sempiterna tentación hispánica de los revanchismos, cuya más intensa y penosa manifestación vivida por mí no fue la de la posguerra civil, sino la de la II Restauración, infatigable en el denuesto, maquiavélica en la falsificación histórica, e inexorable en la persecución del resistente a la reeducación partitocrática”



“Hacía sólo tres años que uno de los gobernantes más funestos de la edad contemporánea, a quien la propaganda falaz fabricó un mito, Franklin D. Roosevelt, se había humillado, arrastrándose en una silla de ruedas hasta Crimea para entregar a Stalin media Europa y, luego, luego pedir a los aliados leales la indiscriminada autodeterminación de unos territorios coloniales de arbitrarias fronteras y carentes de madurez. Los horrores padecidos por las naciones del este europeo, las forzadas migraciones masivas, los conflictos de Oriente Medio, Asia y el Caribe, la anarquía de una gran parte de África y el inmenso coste de medio siglo de guerra fría con la amenaza del holocausto nuclear fueron el precio que pagó la humanidad por la flaqueza de un moribundo que aspiraba a conservar una imagen izquierdista y que pretendió disimularse tras la increíble ficción de que Moscú se comportaría democráticamente…..a diferencia de pueblos como el polaco o el rumano, nuestra excepcional victoria de 1939 nos permitió mantenernos en libertad”





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