lunes 27 de febrero de 2012

LA IGLESIA ANTE EL ADVENIMIENTO DE LA REPUBLICA



La Iglesia maniobró con la misma prudencia y flexibilidad del Ejército al advenir la República. Ya, desde antes de advenir, la parte más alerta de nuestra Iglesia -los jesuitas- se mostraron tolerantes y hasta complacientes con un posible cambio de régimen. Creyendo así conjurar parte del peligro. Ese fue su engaño y su fracaso, pensar en un rápido "ralliement". Así como cualquier régimen que advenga al mundo habrá de contar siempre con un ejército, ya no es lo mismo en lom que se refiere a la iglesia. Todo lo más, un régimen revolucionario tendrá sus clérigos, pero nunca los tradicionales de un país. Una clerigalla laica y pedagógica. Ese fue el caso en España. La quema de conventos de 1931 significó la señal de ánimo religioso que traía la República. la separación de Iglesia y Estado, la expulsión de los Jesuitas, la exclusión católica en la enseñanza oficial, la supresión de periódicos confesionales y otros muchos más datos hubiesen bastado para que los representantes de nuestro catolicismo hubiesen adoptado otra táctica más heróica y ardorosa, más llena de fe y de martirio que la adoptada por periódicos católicos como El Debate y por políticos católicos como los de la minoría agraria. En vez de ocuparse en encender una guerra santa y desesperada, de engendrar santos y mártires, de ayudar a sus simpatizantes, se dedicaron al cauteloso juego de asentir, de colaborar y de evitar el mal menor, discutiendo siempre cuestiones económicas, electorales, temas a ras de tierra y no de cielo. Gil Robles fue el político que asumió esta directiva. Fundador de Acción Nacional (luego llamada por fuerza Acción Popular), puso sus miras en la creación de una especie de centro católico alemán de España (exótico esqueje), parlamentario, legalista y humanitario, aquí, donde se necesitaba un nuevo San Ignacio, un gran evangelio español que instaurase milicias de abnegados y de héroes, de misioneros espirituales cerca de las masas endemoniadas. justo es decir que su estricta tarea la cumplió a maravilla. Dotado de gran talento organizador, consiguió desarrollar un conjunto de núcleos importantes en la Península, que quedaron estrangulados al primer contratiempo, al primer complot...

...Pero el catolicismo español, si es y ha sido algo en la historia, ha sido y es justamente lo contrario: un sentimiento de genialida, de raza, de pasión, de pecados atroces y grandes arrepentimientos, de sensualidad y ascetismo. Algo antipuritano y antiprotestante y antifrígido por excelencia.


Ernesto Giménez Caballero. Manuel Azaña. (Profecías españolas)-1932

martes 14 de febrero de 2012

GARCIA ATADELL. UN SOCIALISTA QUE NO SERA REIVINDICADO



Conocido es que Agapito García Atadell fue uno de los personajes más tenebrosos de la guerra civil y del Frente Popular. Destacado militante socialista encabezó la brigada más tristemente famosa de cuantas sembraron el terror en el Madrid rojo, la conocida como la brigada del amanecer por actuar principalmente de madrugada. Crímenes de todo tipo, asaltos, robos y asesinatos convirtieron al referido personaje en la pesadilla de los madrileños.

García Atadell era tipógrafo, originario de un pueblo de la provincia de Lugo, sabía que su profesión no colmaría su desatada ambición. Su labor agitadora en Madrid fue premiada con un puesto en la Secretaría de la Directiva Nacional en el Partido Socialista, por el que cobraba 850 pesetas al mes. A su vez, casó con una mujer rica de su pueblo de origen.

Originariamente se encarga de crear las milicias gallegas al comienzo de la Cruzada, donde traba relación con pedro Penabad, también paisano suyo. Posteriormente, y valiéndose de su amistad con Prieto, obtiene influencias y recomendaciones para comenzar tareas policíacas. Así comenzaría su andadura la tristemente célebre Brigada del amanecer bajo el mando de García Atadell y su lugarteniente Penabad.

Como pasado el tiempo hubo acumulado una gran fortuna fruto de sus robos crecieron los celos y malquerencias a su alrededor, por lo que decidió que salir del país sería lo mejor para él y, aprovechando un viaje a Santa Pola, escapó en un barco argentino hasta Marsella donde tras vender alguna de las joyas por valor de unos 80.000 francos preparó su viaje a América, el de su lugarteniente y sus esposas. Antes de salir, y habiendo pasado ya de héroe a villano para la República, sobornó a un periodista para que dieran noticias de su muerte a tiros en una calle de París y así borrar cualquier pista que pudiera conducir a él en el futuro.

Zarpa de Saint Nazaire en el buque Mexique con rumbo a La Habana; en el buque coincide con un sujeto de nombre Ernesto Ricort Vivó, natural de Barcelona, que subió al barco en una escala hecha en La Coruña, donde había recibido el encargo de vigilar los movimientos de dos sujetos al servicio del gobierno rojo y comunicar los resultados de su vigilancia a las autoridades de Las Palmas donde tenían que hacer otra escala. Ricort Vivó trabó amistad con Atadell y sus acompañantes, y llegados a la isla canaria y tras varias confusiones y malentendidos son todos ellos detenidos y llevados ante Consejo de Guerra que comenzó en Sevilla el 1 de julio de 1937, en la sala segunda de la Audiencia del Consejo de Guerra ordinario de la plaza.

Sobradamente probados los hechos por los que es juzgado, admitidos por el propio acusado y de los que se daba cumplida noticia en la prensa roja, no pueden ser cuantificados en su totalidad pero son suficientes para, a pesar de los escritos presentados por la defensa de parte de la Duquesa de Lerma así como de Doña María Rosa Urraca Pastor en descargo del acusado Ricort, condenar a García Atadell y a Penabad a la pena de muerte por delito de rebelión militar con el agravante de la enorme trascendencia de sus delitos, extraordinaria perversidad y gravísimo daño recibido por las personas y cosas fruto de sus actuaciones delictivas. A su vez se condenó a Ricord Vivó a la pena de 20 años de reclusión menor por delito de auxilio a la rebelión militar con los mismos agravantes que los anteriores. También se constata que en caso de indulto a los dos primeros se sustituiría por treinta años de reclusión mayor e inhabilitación durante ese tiempo. Se declara también la responsabilidad civil de los acusados en una cuantía que se fijaría en el momento en que pudiera ser determinada.

Es entonces cuando García Atadell renuncia a sus creencias políticas y abraza la fe católica. Hace una retractación pública de sus ataques a la Iglesia y sus ministros y escribe una carta a su antiguo amigo Indalecio Prieto donde le insta a rectificar su postura ante Dios, haciendo preces por su conversión.

Tras confesar y acompañado por los hermanos de la Paz y la Caridad, llegada la hora, se dirige al cadalso donde, tras besar las manos del sacerdote que le acompaña y pedir perdón por sus pecados por última vez, es ajusticiado por garrote vil.

No es por los robos ni los crímenes por lo que el socialismo de hoy no le reivindicará como víctima del franquismo, es por su conversión aparentemente sincera y su rechazo del socialismo.

Esa noche, mientras ondeaba la bandera de luto en la puerta de la cárcel, Queipo de Llano comenzaba su alocución radiofónica del siguiente modo:


"Hoy se ha cumplido la sentencia a que el Consejo de guerra condenó a García Atadell y a Pedro Penabad. Cualquiera que fueran los delitos que hubieran cometido estos dos reos, hay que reconocer que han muerto con la tranquilidad de hombres muy hombres y muy cristianos. Seguramente que estas últimas palabras llamarán la atención de tantos seres extraviados por los errores de los dirigentes marxistas. Ambos expresaron su arrepentimiento por el error a que les condujo una infame política, y marcharon hacia Dios, que les acogerá en su seno. Que Dios allí los tenga después de haberles perdonado..."



lunes 6 de febrero de 2012

EL CLIMAX DEMOCRATICO SEGUN GARCIA SERRANO



Finalizamos aquí el acercamiento a la figura de García Serrano, al menos de momento, y lo hacemos con un texto que refleja magistralmente lo que siente una persona consecuente cuando ejerce eso que se llama la fiesta de la democracia, culminada con el orgasmo de depositar el papelito en la caja para, así, avalar los desmanes que los politicastros llevan a cabo segura y continuadamente. Y eso que en este caso la elección era por motivos sindicales y gremiales.


15 de octubre de 1975, miércoles


Siempre me levanto de buena mañana, tan de buena mañana que casi es de noche. Soy pájaro madrugador. Hoy lo he hecho como de costumbre, pero con pereza instintiva, yo que soy diligente. En el primer momento no sabía por qué, pero he tenido la misma sensación que si la gripe me hubiera agarrado de los pies a la cabeza. De todos modos, acaso por la fuerza del hábito, me he tirado de la cama y sin mirar siquiera con qué pie tocaba el suelo. ¡A mí supersticiones! He cumplido mis abluciones completas, polvos de talco incluídos, y a la hora de leer los periódicos he recordado que tenía que pecar. En tiempos, pecar me encantaba. Ahora, como uno no está en condiciones de pecar, semejantes deleites se le hacen a uno muy cuesta arriba. la santidad, a veces, es fatiga. pero hubiera pecado muy a gusto, según el habitual sentido que el español da a la palabra pecado; no, claro, al pensar que mi pecado iba a ser puramente ideológico. Nunca contra el espíritu.


Yo hice la guerra para no votar, igual que mis enemigos, único punto en el que hubiera podido basarse un acuerdo entre rojos y azules de no mediar la Iglesia española, que enredó bastante la cuestión. Pues hoy tengo que votar, cosa que me joroba. También ciriquiaron mucho en el asunto los más fervorosos totalitarios del bando nacional, que hoy son liberales esclarecidos, tanto que acusan a Riego de apostólico.caso es que, a pesar de haber ganado la guerra -si bien con la ayuda de Franco y algunos otros españoles-, hoy tengo que pasar por la humillación de ir a depositar mi meadita democrática en el vespasiano de la urna. Conservé mi virginidad, en punto a sufragio, hasta 1947, cuando aquel referéndum. No es que le haya tomado el gusto, pero como algunas esposas frígidas me resigno a que gocen los demás, aunque me irite física y espiritualmente el ejercicio de semejante coyunda.


He votado como miembro de la cosa esa de guionistas del Sindicato del Espactáculo. he votado como a las diez y veinte de la mañana, y desde ese mismo instante me siento con tiña, con sarna, con lepra, con ladillas, con purgaletas, con caparras, con abejorros en mis partes pudendas, con náuseas, con la infinita vergüenza de no haberle pegado una patada a la urna, con la sífilis de Olof Palme, con la sangre sucia del Licenciado (en presidio), con el microcerebro de los píos democristianos, con la peste de Gil Robles, con las bubas del sufragio, en fin, muerto de purrela y caca.


Hoy la tierra y los cielos se me cierran, hoy el alma se me vuelve col, hoy he visto la urna y he votado, hoy no creo ni en Dios.


(Con perdón, Señor)

martes 31 de enero de 2012

GARCIA SERRANO (4)




3 de se ptiembre de 1975, miércoles


La democracia cristiana es igual en todas partes porque es un producto multinacional, made in Vaticano. La democracia cristiana es una raza, de tal mdo que para pertenecer a ella hay que parecerse físicamenta a don José María Gil Robles, a Joaquín Ruiz Jiménez, a Fanfani, a Pío Cabanillas, a Schumann, a De Gasperi, a Marcelino Oreja o a Adenauer, por poner algún ejemplo entre los notables. También hay que parecerse a don Ramón Ruiz Alonso. En fin, que la democracia cristiana es, más que un partido político, un clima moral, un cuervo tricéfalo que sobrevuela la Banca, la Nunciatura y la alcantarilla.


29 de septiembre de 1975, lunes


También el conocido asesino Echeverría, presidente de Méjico, ejecutor por la espalda de más de cuatrocientos estudiantes, se ha sentido digno. El esperpéntico sentido de la doctrina Estrada que tiene el actual Tirano Banderas, produce mucha más risa que indignación en nuestro hombre de la calle. Las razones del Régimen las abon la nueva sangre derramada en Barcelona, por la cual ni se lamentará el Papa, ni berrearán los "cornigauches" de Europa.

Hoy, a las doce y cuarenta en punto, he visto descolgar de unos grandes almacenes el cartelón que anunciaba la exposición y venta de productos del Benelux, esa marca de crema de calzado que le brotó a Europa hace unos años. Me parecía que contemplaba el delicioso instante en que una bandera enemiga es arriada. Los españoles deberíamos acostumbrarnos a boicotear a quien nos molesta, coproducciones con Italia, chucherías del Benelux, perfumes franceses, güisqui escocés, manufacturas inglesas, corbatas italianas, comedias y libros de países enemigos. No somos nosotros la Inquisición. La Inquisición, como siempre, son ellos. El fuego lo emplean ellos, ellos son juez y parte, ellos; ellos se lo guisan y se lo comen. Procuremos, con buen humor que todo se les indigeste. No, no ataco a los comunistas y sus cipayos. De ellos es fácil defenderse porque vienen de frente. Aquí los peligrosos son los bárbaron imbéciles y aún peor sus secuaces, que están sentados en el establecimiento.


5 de octubre de 1975, domingo


Esto es lo que debería publicar hoy la prensa europea, si Europa existiese y si buena parte de la prensa europea tuviese vergüenza.

"Orden de captura de Olof Palme, estrábico, miserable, asesino profesional, jefe de la banda de asesinos que gobierna -por desgracia para su pueblo- a Suecia. Con el dinero que recaudó este delincuente hacia cuarenta y ocho horas en Estocolmo, han sido asesinados tres Guardias Civiles de España en Guipúzcoa y otros dos han resultado heridos. Cualquier persona decente que se lo encuentre, deberá disparar sobre el vikingo rabioso hasta darle muerte, por directo responsable de un triple asesinato y por intentar conducir a un país libre, pacífico y trabajador hacia la guerra civil. Que Dios maldiga a Olof Palme, a su gobierno y a todos sus cómplices europeos". (1)

Pero como la mayor parte de la prensa europea olvidó su dignidad hace muchos años, este anuncio no se publicará nunca.


(1)El "dietario" de este día se publicaba en la primera página de El Alcázar con la foto del hideputa de Olof Palme, hucha en mano, postulando ayuda de criminales.Era el típico "wanted" del oeste, pero en este caso para cretino.


30 de octubre de 1975, jueves


Los desvalijadores de nuestra Embajada en Portugal eran portugueses debidamente amparados por la más genial ausencia de poder que jamás se ha conocido, incluso en Portugal, donde baten sus propias y antiguas marcas de anárquico desmadre. Pero los asesinos de la gata del cocinero, los que tuvieron la paciencia y la habilidad de cazar a un minino próximo a la locura y ahorcarlo con todas las garantías habituales en los tribunales populares, de feliz memoria, no fueron portugueses. No. Fueron encapuchados del K.K.K. carrillista en función de entrenamiento. Fueron los que amparan el diálogo, como cualquiera sabe, la apertura y la evolución hacia la democracia en su más delicada fórmula europea.

Ante Fernández de la Mora, por la tele francesa, demostraron los de la banda de la revancha que ni habían aprendido nada ni habían olvidado nada. Algo sí han aprendido, imagino: el ahorcamiento de un gato considerado como uno de los bellos símbolos del humanismo comunista, no es una cosa improvisada. Eso se ha estudiado antes en Toulouse, entre Biarritz y San Juan de Luz, o en las aulas de la Universidad lisboeta.


Finalizamos en el siguiente artículo con el orgasmo que significa meter el papelito en la urna, siempre según el maestro García Serrano.

lunes 23 de enero de 2012

PABLO LARREA




¿Ha visto usted esta jeta?, o mejor, ¿ha visto usted a este jeta?


Pablo Larrea es un fulano licenciado en Derecho que muy pronto fue asesor de dos europarlamentarios, uno de ellos del PP, hasta que fue cesado; Delegado de Patrimonio en El Escorial, donde fue acusado de acoso laboral a los trabajadores y donde mantuvo una casa pagada por todos a pesar de haber cesado en el cargo; Director General en Presidencia hasta que fue apartado por sentencia del Tribunal Supremo ya que no es funcionario del grupo A, como es obligatorio; asesor del Presidente de Patrimonio Nacional sin conocerse sus funciones. Por fin, se le nombró Gerente de Patrimonio Nacional por el despreciable y ya agonizante gobierno del innombrable sujeto de León.


Este fulano, que no os engañe su cara de tonto pues es un perfecto malvado, ha sido el máximo exponente y verdadero artífice de la persecución hacia el Valle de los Caídos y la comunidad Benedictina que lo administra. Este fulano, responsable de las mentiras sobre el inminente hundimiento de la basílica y la escultura de La Piedad que sirvieron como excusa para cerrar el Valle y estrangular su economía, ha encargado al bufete de Garrigues un informe, saltándose el de la Abogacía del Estado para intentar reubicar al personal que trabaja en el Valle, informe que pagamos todos.


Este malnacido, ruin, mezquino y cobarde ha sido mantenido en su puesto, para que pueda seguir conspirando contra la Iglesia, contra la historia y contra el patrimonio de los españoles por el PARTIDO POPULAR.


Si alguien se lo encuentra recuerde que a pesar de su jeta no es tonto, sino profundamente malo, retorcidamente perverso e inmensamente despreciable, tan despreciable y cobarde como aquel Juan José Puerta Pascual, Subsecretario de Presidencia zapateril que en reunión con el Abad del Valle, y entre amenazas y malos modos, le soltó aquello de "¡Váyanse de una puta vez del Valle!¡ A ver cuando se enteran de que en España ya no se va a misa!". Se lo dijo a un hombre de Dios, porque a un hombre a secas, y cara a cara, estos dos gañanes no tienen los cojones suficientes, y no sigo que me caliento...

lunes 16 de enero de 2012

SE ACERCA EL FIN DE LA PAZ...





25 de junio de 1975, miércoles





Cinco soldados españoles -un teniente, un sargento y tres de tropa- han muerto inútilmente en el Sáhara. Realmente han sido asesinados, yo diría que "hassansinados", de la manera más vil, que es, como se sabe, la alauita. El monarca del hambre y la miseria, de la ostentación y la frivolidad, el Príncipe Danilo del Magreb, se sustenta difícilmente en su trono inventando complicaciones exteriores para solventar los irrefrenables problemas interiores que su concepto feudal de la existencia crea día a día. El asesino lleva una marca, Hassan, y un número de matrícula, II.



El Sáhara no es nuestro desde el mismo momento que aceptamos la descolonización de algo que era, creo, una provincia, e intentamos tutelar la voluntad de un pueblo que, al parecer, trata de ser independiente, pero que tampoco hace gran cosa por espantar la codicia, más o menos patente según los casos y la habilidad política de sus tres vecinos: Marruecos, Argelia y Mauritania. A España, aventuro por mi cuenta, le trae al fresco que el beneficiario eventual del Sáhara sea uno u otro, o el propio Sáhara, que tiene algún derecho a disponer de sí mismo, salvo la mejor opinión de sus voraces vecinos, o ninguno de los cuatro, que todo pudiera ocurrir.



En un tiempo en que occidente ha renunciado a su antigua vocación civilizadora, cuando la raza blanca ha dimitido de su superioridad evidente, a ritmo negroide, para dedicarse a la droga y la pornografía, cuando ni siquiera la Iglesia católica tiene fe en sí misma y en la verdad revelada, hasta el punto de que en aras de la moda democrática carece ya de razones para misionar, que es una forma de imperialismo como otra cualquiera, si bien espiritual, no entiendo que haya nadie que obligue a España a mantener una guardia sangrienta en unos arenales -con fosfatos- sobre los que se asienta una población no muy decidida a defender su propia personalidad.



Lo mejor sería, como muy sensatamente se ha pensado, e incluso se ha avisado en esa especie de juzgado municipal de sainete que es el Comité de Descolonización de la ONU, tan atento a todo excepto a hacer cumplir las resoluciones sobre Gibraltar, acelerar el proceso y ceder los trastos a quien corresponda. Nunca me fueron simpáticas las toninadas de Don Quijote, que hizo guerras civiles por La Mancha en lugar de irse a desfogar sus ansias de gloria a Flandes o a las Indias, pero lamentaría profundamente que un anacrónico quijotismo nos llevara a desangrarnos por el Sáhara, por los fosfatos o por quedar bien con la ONU.



Mucha pena y poca gloria nos espera en esa parcela africana si no nos decidimos a cortar amarras. ¿A quién le corresponde el Sáhara? Que lo decidan ellos, con guerra o sin guerra. Ojalá no llegue la sangre al río, pero por el momento la única sangre que corre es la de nuestros soldados. Aplicar argumentos ante la avidez del asesino alauita es tanto como ponerse a parlamentar con el comunismo o como darle unos cursillos de cristiandad al general Dayan. ¿Misión civilizadora? ¡Que civilicen ellos! Por otra parte, ¿quién tiene derecho a civilizar a nadie desde el momento en que todos somos iguales ante la ONU, lo mismo los que se comen once aviadores italianos que los que procuran mejorar la alimentación de la India, tan ocupada en fabricar la bomba atómica que no se entera ni de las castas, ni del hambre, ni de que las vacas sagradas, delgadas y todo, pudieran dar cierta sustancia al caldo de los parias?



De escuchar a Hassan II, o a los polisarios, o a su padre, todo cuanto hemos hecho ha sido equivocado, dictatorial y malo. Bueno, pues vamos a valorar todo lo que no había en el Sáhara cuando España -antes de que descubriese los fosfatos- se puso al trabajo en aquellos arenales. Así se lo dejaremos, a cualquiera que lo coja, en su más pura y original versión. No contaminemos ni con la sombra de una ciudad, ni con el maleficio de una escuela, ni con la provocación de unas instalaciones industriales la virginal madurez de los desiertos.



No más "hassansinatos". O, al menos, no más "hassansinatos" sin represalia inmediata, dura y fulminante. La rapidez es una virtud que demuestra elegancia y seguridad.




10 de agosto de 1975, domingo




Ignoro si hay Federación Nacional de Mus o no la hay. pero si la hubiera he aquí un caso de intervención federativa a banderas desplegadas. Parece ser que un hotel de Torremolinos organiza, en la Costa del Sol, madre del ecumenismo musístico cuyo Vaticano, con perdón, es el Alay de Benalmádena, un campeonato, y para ayudar a fijarlo, limpiarlo y darle esplendor, quiere invitar-ha invitado- al corredor máximo del sistema Secam de televisión, el conocido agente de comercio francés señor Giscard, que en sus ratos libres ejerce también la más alta magistratura francesa. Vivimos, pues, en el mundo del disparate. Por ejemplo, Camino, es la obra más conocida, literariamente, del Padre Escrivá. El único camino es la obra más conocida, literariamente, de doña Dolores Ibárruri, alias La Pasionaria. ¿Cuál de los dos caminos es el que sigue el hermano cinco estrellas Calvo Serer, don Rafael, principal aliado de don Santiago Carrillo? Es curioso anotar el escrúpulo con que la Obra de Dios acudió siempre al quite político en el caso de sus miembros participantes en el Gobierno de España, sobre todo si se considera que todavía no ha habido ningún mentís en torno a la actitud del atornasolado profesor, ni para especificar que figura junto al asesino de Paracuellos a título particular, como los señores Ullastres y Rodó, y otros en los Gabinetes del Caudillo, ni para decir que semejante purrela ha sido expulsada del Opus, ni, en realidad, para nada; ni siquiera para explicar sus gastos. El misterio Carrillo-Serer-Opus es algo que preocupa a unos cuantos españoles, no demasiados, que sin ser del Opus desearían una cierta clarificación del tema. Por razones, principalmente, de higiene. Los dados de la historia no son para arrojados ni por el Opus ni por el señor Calvo Serer, cuyas pezuñas jamás se mojarán ni en el Rubicón ni en el Manzanares.



Menos mal que entre tanta incoherencia se encuentra uno con algo lógico: la ETA ha reivindicado para su palmarés el asesinato de otro español, Demetrio Lesmes, guarda jurado. Naturalmente el nuevo caído -para el cual no creo que haya especiales desvelos de la Iglesia española- es también maketo.




20 de agosto de 1975, miércoles




Tengo entendido que Frente Español fue fundado, entre otras nobles razones, porque no había manera de refundar Falange Española desde un punto de vista legal; pero a mi modo de ver, profundamente discutible y hasta diría que lamentablemente injusto. Ahora me entero de que el Frente Español deberá cambiar su nombre en el plazo de quince días a fin de que no resulte de él la sigla F.E., que pudiera confundirse, claro está, con Falange Española.



Espero que para muy pronto, por las mismas razones, nadie pueda llamarse Federico Estévez, o Félix Errázquin, o Fernando Estella, o Francisco Esteso, etcétera. Un Calixto Taboada, que dirigiese una circular a su clientela con sus iniciales, podría ser peligrosamente confundido con la Comunión Tradicionalista, así que duro con los Calixtos Taboadas o Celsos Tapia, o Casianos Terrón, y similares. Queda claro que el delito de haber contribuído a ganar la guerra debe pagarse, cosa que regocijará mucho a la oposición y, más que a nadie, a los moderados, tradicionales vencedores definitivos de todas las contiendas civiles españolas, y razón fundamental de que se repitan. Acaso sea éste el destino que persigue a los iniciadores de una revolución. Se dice que las viejas guardias siempre están condenadas a la desaparición en cuanto la victoria se consolida. A la vieja guardia bolchevique se la cepilló Stalin sin compasión, pero al menos queda intacta la estructura del Partido Comunista y su ideología.



Aquí, ya se ve, ni las siglas nos dejan.





lunes 9 de enero de 2012

GARCIA SERRANO EN ESTADO PURO (2)



3 de marzo de 1975, lunes


Hay días en que lo de inasequible al desaliento se pone carísimo, digo.

Lo que ocurre es que la Falange es como el amor. Nunca acaba, jamás se destruye, siempre deja rescoldo para encender el viejo fuego, de modo que si sopla el viento se puede producir el gran incendio.


14 de abril de 1975, lunes


Se trata del aniversario número tantos -restar de setenta y cinco, treinta y uno, me produce perez en este caso- de la Segunda República española. La Segunda República española, para qué vamos a engañarnos, fue una buena mierda, y lo digo con pena, porque siempre he sido republicano, y lo mismo ocurrió, siquiera más brevemente, con la Primera República española. Cuando un diestro no acierta ni con el toro ni con la faena, le queda siempre el recurso de aliñar con elegancia. Entonces los crosnistas reseñan: "Aplausos a la brevedad". La Primera República española puede que los mereciera; la segunda, no.

El 14 de abril de 1931 se habló mucho de la madurez política del pueblo español y algo más de su temperamento. En cuanto ahora oigo hablar, con tanta frecuencia, de nuestra madurez política, se me abren las carnes y lom que hago es revisar mi parque y engrasar mis armas. El tema de la madurez es de un gafe histórico demostrable. No sé porqué diablos se empeñan en considerar al pueblo español como a un niño recien nacido que está comenzando a saber andar, o como a un adolescente que está comenzando a saber controlarse. Colectivamente somos maduros desde Indivil y Mandonio, y sujetos a error, cólera y medio, que son las grandes trampas para un pueblo. Ahora vivimos bajo la musa del miedo. Ojo, peligro.

Los alegres estudiantes españoles izaron banderas republicanas en sus Facultades para conmemorar el equis aniversario de la S. R. E. Las famosas enseñas del permanganato flotaron en el aire primaveral junto a los trapos rojos. Las únicas republicanas que vi durante la guerra las llevaba los soldados nacionales de los primeros días. En el lado enemigo solamente se podían ver banderas rojas y rojas y negras. Supongo que cuando me tocó ser archivado en el hospital debió aparecer alguna bandera republicana en la línea roja para que la fotografiasen los estúpidos periodistas de la democracia, a fin de provocar el orgasmo del señor Roosevelt, abundantemente estúpido no sólo en su concepción de España, sino en su concepción del universo.

Acaso sería bueno aplicar a nuestro problema universitario el elegante y democrático sistema portugués, que en cuanto atisba una posible huelga estudiantil pone en marcha todo cuanto se deriva de este enunciado: "Portugal no puede alimentar parásitos". O sea: tratamiento portugués, parásito que toca, muerto es.

Aquí a los parásitos, por otra parte, los alimentan papá, mamá y el tío cura, lo cual pone la cuestión más empinada.


7 de mayo de 1975, miércoles


Fernando Llorente Ruiz, montañés, cincuenta y dos años de edad, casado, tres hijos.

Este es el nombre del español asesinado de cada día. ¿Hará falta decir que cayó asesinado por la espalda en las calles de Bilbao y que era Inspector de Policía?¿Hará falta decir que los maniáticos de la firma, los sartrianos de la protesta intelectual, no han meneado sus plumas ni ahora ni en los treinta casos anteriores localizados, más o menos, entre Santurce y Bilbao, entre el Nervión y el Bidasoa? ¿Hará falta decir que este nuevo crimen racista -todos los asesinados nacieron fuera de Vizcaya y Guipúzcoa- no ha motivado ni cartas pastorales ni homilías? ¿Será preciso señalar que todo un fastuoso sarao de protestas respetuosas, pero enérgicas,testimonian la impotencia de una sociedad acobardada, indigna, merecedora del fin que le aguarda?

Parece como si el estado de excepción hubiese animado la líbido etarra, mientras los pobres españoles tocamos a diez declaraciones políticas diarias per cápita, a tres conferencias en diversos clubs y a un Gaby Cisneros para cada uno. Una voz solemne ha dicho: "Cada una de estas muertes mata un poco la libertad".

Lenin y yo decimos:libertad, ¿para qué?

A la libertad, tal y como habitualmente se viene entendiendo en España desde Gerión hasta este mismo momento, le pueden ir dando mucho por el rasca, a mi humilde parecer, y con perdón de los presentes.