miércoles, 15 de agosto de 2012

ANGEL SALAMANCA. UN ESPAÑOL DE LEY

Después de buscar durante mucho tiempo un ejemplar de las memorias del divisionario Angel Salamanca Salamanca que bajo el título de Esclavos de Stalin, editó Fuerza Nueva Editorial en 2002. Además de las memorias de Angel, se recoge también una edición histórica, con notas y estudio previo a cargo de Francisco Torres García, historiador murciano. Este relato se une a otros como el del Capitán Teodoro Palacios Cueto y Luca de Tena, Embajadores en el infierno, De leningrado a Odessa, del Capitán Oroquieta y tantos otros relatos que en mayor o menor medida nos han hecho conocer la parte más dramática de lo que ha sido la última epopeya española, la cruzada contra el comunismo soviético.
El Sargento Salamanca fue el soldado que junto a un brigadista participó en el desfile del 12 de octubre de 2004 siendo ministro del ramo el pintoresco hijo de falangista y peculiar católico, José Bono.
El testimonio del Sargento Salamanca es cautivador, podría parecer inverosímil si no fuera por las concomitancias que guarda con otros muchos testimonios de otros prisioneros y porque, además y sobre todo, hablamos de hombres de ley. Tras su heróico comportamiento en krasny Bor a las órdenes del Capitán Palacios, donde cayeron prisioneros, comenzó un periplo por campos, hospitales y prisiones soviéticas que duró 11 años en las peores condiciones imaginables, cortesía del gulag soviético hasta la repatriación el Semiramis. En ese tiempo, las vejaciones, las carencias alimenticias e higiénicas, las presiones para "pasarse" al enemigo por parte de rusos y traidores que hicieron dejación de su españolidad para abrazar el vilipendio y el deshonor. Nombres como Cherepoviets, Kolpino, Vorochilogrado, han pasado ya a la historia de la infamia. No es fácil hacerse con un ejemplar pero aquel que lo encuentre no dude en hacerse con él.
No comentaré ninguno de los hechos referidos por el autor, que siendo menor de edad ya se escapó de su pueblo dominado por los rojos en busca de la avanzada nacional que formaba la Columna Castejón, con la que liberó su hogar, sino que me referiré a cuando le fue impuesta la Medalla Militar Individual que pidiese para él el Capitán Palacios y cuya entrega fue postergándose hasta el 18 de junio de 1998.

Presidió el acto el Jefe del Estado Mayor del Ejército, General José Faura Martín. Le tocó rendir honores a una compañía del Regimiento Inmemorial nº 1 formada por 90 hombres. Rodeado de amigos, familiares y camaradas, Angel recibía su más que ganada condecoración rodeado de hombres cargados de "chatarra" ganada en la paz. Pasada revista a la compañía, al finalizar el acto el General Faura le preguntó qué le había parecido el acto y Salamanca, siempre con la verdad por delante y con la franqueza por divisa contestó:"Mi General, en la imposición de una Medalla Militar rinde honores un Batallón, no una Compañía", a lo que Faura contestó:"ya...ya,...es que, andamos un poco cortos de personal, ¿sabe?". Y es que anécdotas podrían contarse por cientos; ésta en concreto la relató Ramón de la Encina en un artículo dedicado a él en la Revista Española de Historia Militar.
El 10 de mayo de 2005 cerró sus ojos definitivamente para ser recibido por el Creador como no podía ser de otra manera ya que, como en las palabras que dedicó a su camarada José Martín Ventaja, el infierno no puede repetirse dos veces, y ellos ya estuvieron una.
Por supuesto la muerte del Sargento, habilitado a Teniente Salamanca pasó desapercibida en los medios de la palangana e incluso en los círculos castrenses, cosa que no es de extrañar si tenemos en cuenta que apenas tres años después falleció el considerado último héroe de Krasny Bor, el entonces Teniente y después General de División, Miguel Altura Martínez, también portador de la Medalla Militar Individual y al que el Ejército no pagó ni una triste esquela, como no lo hizo con el último de los laureados españoles, Teniente General Esteban Ascensión.
Españoles de ley y españoles de conveniencia. Aquellos no tienen cabida en este ejército raquítico, a merced de los más corruptos y despreciables politiquillos que ha conocido la nación. Ejemplo frente a indignidad; patriotismo frente a estómagos agradecidos o cobardes. Siempre seremos de la España del Teniente Salamanca, de la España verdadera, de la España inmortal.

4 comentarios:

  1. Emotivo artículo y justo y merecido homenaje al Teniente Ángel Salamanca. Tuve el honor de tratarle con asiduidad durante un tiempo, los dos años que coincidimos él como Secretario de la Hermandad de la División Azul y yo como Secretario de la Fundación de la División Azul. Me cabe decir de él lo mismo que se decía en la obra maestra de John Ford, La Legión Invencible, cuando un veterano soldado que había sido oficial de la Confederación cae en combate: "fue un valiente Soldado y un Caballero Cristiano."

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  2. Me ha parecido muy emocionante todo el artículo, especialmente cuando mencionas al Capitán Palacios y a Oroquieta. A ambos los ensalzo en mi libro ya que describo parte de lo que pasaron en aquellas heladas tierras los componentes de la División Azul.
    Gracias por tus enseñanzas.
    Un abrazo

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  3. Nos toca de nuevo enfrentar la barbarie fariseo-bolchevique!
    Viva España!

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  4. Nos toca de nuevo enfrentar la barbarie fariseo-bolchevique!
    Viva España!

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